Inyección directamente en el tejido muscular, habitualmente en el deltoides, el vasto lateral o el glúteo.
Se utiliza para péptidos que requieren un inicio sistémico más rápido que la vía subcutánea, o para formulaciones depot cuyo vehículo oleoso resulta irritante para el tejido subcutáneo. La mayoría de los péptidos terapéuticos no requieren administración IM.